NUEVA YORK – La última vez que Jose Reyes participó en un juego de postemporada en 2006, los Mets de Nueva York fueron eliminados en el Juego 6 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional.
La escena fue dramática. Tras un infame ponche que Adam Wainwright le recetó en duelo de tú a tú al puertorriqueño Carlos Beltrán, quien dejó pasar un curva con las bases llenas y la carrera de empate en segunda base con dos outs en la novena entrada, los Cardenales de San Luis fueron a la Serie Mundial.
Esa imagen de Beltrán con el bat en sus manos quedó grabada en la historia de ambos equipos y la forma en que han evolucionado las carreras de estos tres personajes ha sido muy interesante, como mínimo.
Wainwright, quien con el tiempo se convertiría en uno de los mejores serpentineros en las Mayores, se coronó campeón con los Cardenales aquél mismo otoño y por causa de la cirugía Tommy John en el codo derecho, no pudo participar en 2011 cuando San Luis volvió a ganar el Clásico de Otoño.
Beltrán duró cuatro temporadas y media en Nueva York y tiene quizá uno o dos años más por jugar en Grandes Ligas si no decide retirarse esta temporada, algo que prolongará el sello de su boleto al Salón de la Fama por un par de años más.
¿José Reyes? ¿Por dónde comenzamos?
Junto a Beltrán, el torpedero dominicano pasó los siguientes dos recesos de temporada pensando qué hubiese sido si los Mets no se hubieran ahogado ante la presión de clasificar a Playoffs en las rectas finales de las campañas de 2007 y 2008.
Los resultados que Reyes experimentó en las siguientes tres temporadas no fue nada del otro mundo, mientras su conjunto quedaba fuera de la postemporada culminando en el cuarto lugar de la División Este, incluida la temporada 2011, cuando ganó el título de bateo de la Nacional.
No obstante, los famosos Wilpons, los dueños de los Mets, no valoraron la producción del nativo de Palmar Arriba, dejándolo libre en el mercado para que fichara con los Marlins de Miami por seis años y 106 millones de dólares sin presentarle una contrapropuesta.
En Miami, Reyes de nuevo estaba en el abismo. Su nueva escuadra acababa de cerrar la temporada debutante del Marlins Park con 93 derrotas y el sexto peor registro de las Mayores antes de que el dueño Jeffrey Loria lo incluyera en un canje a los Azulejos de Toronto casi un mes después de que concluyera el torneo.
A simple vista era fácil señalar que el corazón del quisqueyano aún permanecía a la Gran Manzana –Reyes mantenía su hogar en Old Brookville, Nueva York, como a 20 o 30 minutos de Citi Field.
Su travesía en Toronto fue de dos temporadas y media, finalizando el 28 de julio de 2015, cuando fue cambiado a los Rockies de Colorado. Por extraño que parezca, sus viejos compañeros ganaron la División Este de la Liga Americana.
Si Miami y Toronto nunca le ofrecieron el calor de hogar que sintió en Nueva York, Colorado nunca iba ser el sitio ideal para Reyes, cuya diversión jugando al beisbol desaparecía.
Reyes logró volver a la ciudad que lo adoptó como uno de los suyos, cuando la misma gente que lo había rechazado tras la conclusión de la temporada de 2011 necesitaba su presencia y aporte.
Un innecesario incidente con su esposa en Hawai el 31 de octubre culminó con el arresto del veterano de 33 años.
Las Grandes Ligas le dictaron una suspensión de 52 juegos y cuando Reyes estaba a punto de reincorporarse al plantel de los Rockies, la directiva lo colocó en waivers.
El pasado 25 de junio, los Met se vieron en la necesidad de traerlo de vuelta a Citi Field. Resignados al hecho que perdían por el resto del año los servicios deDavid Wright, uno de sus mejores amigos en el equipo, Reyes aceptaba un contrato de ligas menores con el fin de ocupar el vacío creado por el capitán.
El sábado por la tarde, en Filadelfia, Reyes saltó con el mismo entusiasmo que exhibió aquél muchachito de 19 años que debutó el 10 de junio de 2013, celebrando con sus compañeros la clasificación a Playoffs tras amarrar el primer puesto de los dos comodines en la Nacional.
“Es difícil describir este momento con todo lo que he pasado este año y verme en esta situación con el equipo que me vio crecer como jugador”, aseveró Reyes en entrevista con ESPN Digital. “Es como un sueño hecho realidad. De verdad que yo no esperaba estar en esta situación ahora mismo”.
Aunque los Mets visualizaron a Reyes como alguien que iba a desmpeñar el rol de utility, como shortstop, segunda base, antesalista y hasta en los jardines, Reyes se pudo afianzar en la esquina caliente iniciando 41 de 49 partidos y además 10 de 13 como torpedero.
En muchas ocasiones, Reyes, a quien se le cnomendó la tarea de primer bat, ha lucido como la amenaza que causó líos para los rivales con su madero y sus piernas, aunque ha dejado claro que no es el mismo tipo que superó más de 60 bases robadas en tres temporadas consecutivas.
En 60 partidos, Reyes ha bateado para .267 con cuatro triples, ocho jonrones, 13 dobletes, 24 carreras impulsadas y nueve bases robadas.
La espera de jugar su primer partido de postemporada el próximo miércoles en Citi Field es una emoción que no puede contener.
“Sabía que este equipo tenía una buena oportunidad de ir a Playoffs, ya que el año pasado fueron a la Serie Mundial”, recordó Reyes. “Hace 10 años que no sentía esta emoción, que no iba a Playoffs y con todo lo que he pasado este año… la situación (la suspensión) es algo que nunca voy a olvidar”.
Fuente: www.espn.com