miércoles, 18 de junio de 2014

VICTORIA DE SAN ANTONIO: TRIUNFO DEL BALONCESTO FUNDAMENTAL

Por Kevin Arnovitz
ESPN.com
Gregg Popovich dice que 'no mereces nada, simplemente sales a jugar'. Esto es honorable, pero resulta fundamentalmente justo que los Spurs de San Antonio hayan ganado su quinto campeonato de la NBA la noche del domingo.
Un título más para los Spurs confirma una serie de creencias optimistas sobre cómo debería funcionar el mundo: el proceso importa más que la política; la gente debe valorarse por lo que puede hacer en vez de por lo que no puede hacer; la meritocracia puede prosperar si se valoran los aspectos correctos.
La dedicación al proceso no siempre produce los resultados deseados. En el basquetbol, a esto se le llama decepción, y para los Spurs, el juego seis de junio del año pasado fue un estudio de caso. Si bien es cierto que hubo un par de errores autoinfligidos -Tim Duncan se quedó corto en la zona pintada, Kawhi Leonard falló un tiro libre, Manu Ginóbili no logró atrapar un rebote- sin embargo, los Spurs no se merecían eso.
Por otro lado, 'no mereces nada. Sólo sales a jugar'. Y los Spurs lideran el mundo simplemente saliendo a jugar.
Las palabras de elogio para los Spurs siempre suenan algo curiosas. Las propias ideas se sienten jactanciosas, casi demasiado obedientes de la autoridad. "La dedicación al proceso" suena a tarea escolar. Supuestamente el básquetbol y la fama deberían de ser estridentes y desordenados. ¿Qué sentido tiene ser una estrella de rock si no puedes comportarte como tal?
Pero muy pocas franquicias realmente funcionan como los Spurs, porque es extremadamente difícil que docenas de personas compartan una misma visión. Aquellos que lo logran, como los Spurs, son en realidad los auténticos inconformistas. Todas esas cosas que funcionan de forma coordinada, y los fundamentos, y la filosofía de mantener el golpe en la roca, y la estabilidad, y el regresar impasibles después de perder la ventaja a 5.2 segundos de agotarse el tiempo reglamentario, y el rescate de jugadores como Boris Diaw, y la llamada "Gira Rodeo" que fortalece el carácter, y la destreza de Pop, y el identificar cuál jugador de nivel medio elegido en la primera ronda se convertiría en el alero que todos necesitan en la NBA de hoy, y las jugadas de última posesión que se asemejan a verdaderas jugadas de basquetbol, y cómo casi nunca toman malas decisiones relativas al personal, y cómo, por lo general, tratan a todos en la oficina como adultos, y el encontrar las joyas ocultas de la NBA... nada de eso es normal.
A cambio de su entrega total por el bien del equipo, los jugadores se ganan la confianza, independientemente de si llegan a San Antonio como jugadores elegidos en primer lugar del draft o en un autobús de la D-League. Con el partido en juego, Popovich diseñará una oportunidad para que ese exjugador de la D-League encuentre un tiro abierto, incluso cuando la mayoría de los entrenadores apostarían por su miembro del Salón de la Fama contra una doble marcación. R.C. Buford no evalúa el talento respondiendo a los estándares de las tendencias actuales o la sabiduría popular, sino una firme creencia en el proceso y la innovación. Duncan tal vez no le hable a un joven compañero de equipo durante un año calendario, pero no confunda distanciamiento con indiferencia; simplemente lo está evaluando antes de dar el siguiente paso.
Los jugadores más dotados tienen todo el derecho a convertir ese talento en poder y de opinar sobre dónde y con quién desean trabajar. Duncan ejerció su autoridad y eligió gastar su influencia en establecer una cultura. Él quiere que el basquetbol profesional se base en el trabajo, que se venda por sí mismo gracias a la fortaleza del atractivo real del deporte, en lugar del ambiente o el drama. Duncan cree en el arte del basquetbol.
Tony Parker se comprometió de inmediato cuando llegó a la NBA. Pasó la primera fase de su carrera trabajando para ganarse la confianza y ha recompensado a sus inversionistas desde entonces. Es el mismo caso de Ginóbili, un jugador con una creatividad carismática, pero sin interés alguno en convertirse en una figura mediática. Leonard, a quien con frecuencia se le puede percibir erróneamente como una creación de la cultura de los Spurs que podría haberse acomodado en cualquier otra franquicia, no fue moldeado a la imagen del equipo, sino que encontró un lugar adecuado para poner en práctica sus habilidades.
Lo que los Spurs crean en la cancha es testimonio de todo esto. Tanto el ataque como la defensa operan con un enfoque colectivo y sobre el principio de que si inspiras a la gente a usar sus instintos, serán capaces de ser inteligentes y creativos a la vez. Es lo que hace que a los adictos les dé vértigo. Así que cuando Ginóbili hace un pase a un cortador tras una finta o Green engaña a un defensa con una finta de pase, o Duncan hace una pantalla por puro capricho, o Diaw engaña a todos con un pase interior sin mirar a Splitter, o Parker improvisa, o Leonard penetra el espacio abierto, o Pop traza una jugada desafiante para la última posesión... todo esto es el producto de un matrimonio feliz entre el orden y la autoexpresión.
Prácticamente a todos los dueños les agrada la idea de ser un "líder servidor", como suele decirse en la jerga de los negocios, alguien que comparte el poder por el bien de la causa, Pero Peter Holt ha depositado su confianza en la gente que trabaja para él. ¿Cuántos dueños están dispuestos a sentarse en el fondo y ceder la autoridad total a su entrenador y principal ejecutivo durante casi dos décadas?
La mayoría de los entrenadores y la gente de operaciones de basquetbol trabajan para mantener sus empleos y el proceso de toma de decisiones sufre por ello. Caen en la trampa del convencionalismo y temen asumir riesgos porque los costos son muy altos. Popovich, Duncan, Parker, Ginóbili, Buford, los jugadores y el cuerpo técnico de los Spurs resuelven los problemas de modo distinto.
Esa mezcla que los Spurs han logrado es lo que la mayoría de nosotros buscamos de la vida profesional. Queremos hacer lo que amamos. Queremos libertad para experimentar y saber que si somos fieles al proceso, no se nos considerará como un fracaso, independientemente del resultado. Queremos trabajar al lado de personas que nos motivan a ser realmente buenos. Queremos saber que si tenemos que adelantar el reloj doce meses, después de haber estado tan, pero tan cerca, todos exhalarán, se reagruparán y continuarán trabajando.
Como Duncan, queremos que lo más importante sea el trabajo.

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