miércoles, 28 de mayo de 2014

REGLAS DE LEBRON JAMES SEGUN BRUNO ALTIERI

"ES EVIDENTE EL TALENTO DE LEBRON E INNEGABLE, INCLUSO ES INNEGABLE NEGAR SU SUPERIORIDAD FÍSICA Y CAPACIDAD DE CUBRIR ESPACIOS INIMAGINABLES, PERO DE AHÍ A ESCRIBIR QUE LAS REGLAS LAS PONE EL O QUE ES EL JUGADOR MULTIDECISIVO ES NEGAR SUS AÑOS EN CLEVELAND Y SU VOLATILIDAD CUANDO LA RESPONSABILIDAD LE CAE EN SOLEDAD. NEISMITH DEBE ESTAR REVOLCÁNDOSE EN LA TUMBA DE LEER ESTE ARTICULO"
Miguel Soto E.
Articulo de Bruno Altieri,
www.espn.com
No te metas con LeBron James o saldrás lastimado. Ése es el mensaje que dejó el cuarto partido de la serie de playoffs entre Miami Heat e Indiana Pacers. Ésa es la máxima que se grabó a fuego en la mente de Lance Stephenson y se desparramó para el resto de los súbditos que intenten desafiar el orden establecido por el Rey.
El astro del Heat ha elevado el básquetbol a un terreno hasta ahora desconocido. Luego de obtener su primer campeonato con Miami, James ha esculpido noche a noche mandamientos renovados que han hecho sucumbir este deporte como lo teníamos entendido. No se trata de un armador. No es un escolta, ni un alero, ni tampoco un ala-pivote. Es todo junto, un híbrido multiplataforma que ha desarrollado la furia de un asesino serial, la velocidad de una pantera, la fuerza de un elefante y la templanza de un samurai.
No sabemos a ciencia cierta cuántos campeonatos ganará LeBron, pero sí sabemos la superioridad que está exhibiendo frente a los rivales. Es un adulto jugando contra niños de jardín de infantes. A medida que pasan los minutos, James va pegando estampillas una tras otra en la espalda de los oponentes: no correrás, no pasarás, no me detendrás. Cuando echa carbón en la locomotora, mejor sonreír para la foto.
Las reglas de LeBron James han destrozado todo lo que conocimos hasta hoy. Los partidos lucen aburridos porque la superioridad es abrumadora. Es una película rosa de Hollywood, tarde o temprano el chico se quedará con la chica y todos serán felices. Aunque conozcamos el final, trillado, inexplicablemente lo consumimos. Una y otra, y otra vez. Ocurre que ningún jugador puede ponerse enfrente para desafiarlo con seriedad. Por lo tanto, sólo un equipo ordenado y laborioso puede tener una chance contra él. Todo lo demás es ridículo en su concepción. Hay que saber quien es quien en la NBA: intentar ir golpe con golpe contra este superjugador es subirse al ring contra Floyd Mayweather con los ojos vendados. Antes de hacerlo, mejor firmar la carta de suicidio.
Las reglas de LeBron explican en detalle qué se puede y qué no se puede hacer contra sus equipos. Si intentas jugar con su cabeza, él va a jugar contigo. Para desgracia de Dan Gilbert, su versión de Cleveland Cavaliers ha muerto. La experiencia y el coqueteo con el éxito le han dado una serenidad avasallante que le permite extraer los miedos del oponente en el momento justo. Es el Profesor Xavier en X-Men: no tiene que lastimar siempre él si puede quebrarte con una extensión de sus extremidades. (Véase: Ray Allen, Dwyane Wade, Chris Bosh, etc).
El pasado suele condenar a LeBron, pero lo cierto es que se trata, hoy en día, de uno de los jugadores más solidarios que tiene la NBA. Su brillo no se gesta por una búsqueda exhaustiva, sino por aprovechar lo que el juego entrega. Esa es otra regla que lo ha llevado a la cima: sin ser armador, pasa el balón porque sabe que regresará. Busca al compañero encendido como lo haría un base, con la salvedad que lo hace iniciando la ofensiva desde el dribbleo o posteándose ante rivales más pequeños. Es un gigante vestido de titiritero. Si los demás se contagian, la orquesta se hace infinita: la desesperación y el egocentrismo son propiedades de los malos jugadores.
Esa capacidad de ser una muñeca Mamuschka le permite multiplicarse. Ser pequeño o grande según las necesidades. El emparejamiento desfavorable que se produce no sólo hace que él se beneficie, sino que también le genera una ventaja a un compañero. No está de más recordar a David West persiguiendo con la lengua afuera a Ray Allen por toda la cancha en el tercer juego de la serie.
La otra regla que ha desarrollado James para sus rivales -junto a Dwyane Wade y Erik Spoelstra como aliados- es que no lo puedes dejar correr. Para eso hay que cuidar el balón y ser preciso en los pases, algo que Indiana Pacers, definitivamente, no hace. Si las fieras se sueltan, se produce la estampida y ya no hay retorno. Las ofensivas pausadas, equilibradas, precisas tienen como resultado un buen balance defensivo. Todo lo demás es alimento para el monstruo.
Las penetraciones sostenidas son la kryptonita que devoran los rivales. En el cuarto juego de la eliminatoria, James tuvo 11 incursiones al aro, anotó 14 puntos (5-7 en TC) y generó 21 puntos. Las nuevas reglas de su juego establecen que más vale un tiro de buena efectividad de cualquier jugador de la cancha que un mal tiro de la estrella. ¿Recuerdan lo que pensaba LeBron en su estadía en Cavs? Spoelstra puede haber tenido algo que ver al respecto.
No ha existido un jugador tan dominante en la NBA desde que Shaquille O'Neal construyó su legado con Los Angeles Lakers. Las estrellas no merecen compararse por épocas, porque el deporte, como la vida, evoluciona hacia territorios no previstos inicialmente. James es la evolución de este deporte en su máxima expresión porque, para mejorar, se ha tenido que superar a él mismo. En su recorrido individual, LeBron no tiene competencia alguna, porque no existe talento en la tierra que pueda hacer tantas cosas juntas en una misma noche.
Abajo, arriba, a los costados. La ubicuidad de LeBron es tan fascinante como perturbadora. Este escrito no se trata de un elogio, sino de una preocupación manifiesta: ¿dónde quedan los análisis cuando se presenta un jugador de estas características? ¿Y el deporte mismo? ¿Acaso 12 hombres disciplinados pueden romper la cerradura impuesta por un talento sobrenatural de estas características? La gravedad, en los dos costados de la cancha, ha dejado de existir en este nuevo mundo.
"Tratamos de ser mejores cada día, cada partido", dijo James a AP. "Cuando haces eso y juegas el tipo de básquetbol que eres capaz de jugar, te satisfaces con los resultados. Y eso es lo que hemos construido a través de los años".
Las reglas de LeBron, ya escritas, nos obligan a rever todos los tratados existentes en este deporte.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario