sábado, 26 de abril de 2014

ENTRENADOR BALONCESTO; COMO SOMO? ... REQUISITOS

Por http://baloncestobasketymas.blogspot.com.es/
¿Alguna vez os habéis preguntado cómo sois como entrenadores, qué aspectos hacéis bien y en cuáles hay que mejorar, de qué manera os comportáis?

   Seguro que muy pocos lo habéis hecho. Recomiendo que lo hagáis de vez en cuando: os ayudará a mejorar y a conoceros y, por lo tanto, a evolucionar.
   
Un entrenador de baloncesto tiene que combinar varias destrezas:

  • Debe conocer el juego en profundidad.
  • Tener habilidad para la enseñanza del mismo.
  • Saber transmitir.
  • Ser un buen gestor de grupos y de personas.
  • Ser un formador y educador, pero también un buen entrenador.
   Para conocer cómo somos como entrenadores y si realmente queremos mejorar, tenemos que analizar y ver cuál ha sido nuestra trayectoria, desde nuestros inicios (seguramente en equipos de minibasket), hasta el momento actual.
   Tenemos que ver cómo hemos evolucionado, cómo ha ido cambiando nuestra forma de dirigirnos y tratar a los jugadores, los entrenamientos, nuestro comportamiento en los partidos, nuestra relación con los jugadores, etc. Hay que ser autocríticos para progresar, aprender de nuestros errores (y de nuestros aciertos) y evolucionar. Seguir formándonos y nunca dejar de aprender (como en la vida misma).
 
 El análisis ha de ser profundo, con aspecto crítico, pero también positivo: ver qué variables nos han funcionado (ejercicios, formas de comunicación...), y cuáles no. Las primeras, repetirlas y mejorarlas en lo posible; las segundas, enmendarlas y corregirlas y tratar de saber por qué estábamos equivocados. Hay que tener confianza en nosotros como formadores y como entrenadores (no ser demasiado blandos ni demasiado duros).
   También es importante saber dónde estamos, qué tipo de jugadores estamos llevando, sus objetivos personales y los del grupo. Es evidente que no es lo mismo llevar un equipo de colegio de niños pequeños que un equipo de chicas senior dentro de la estructura de un club.
   Este análisis debe hacerse al final de la temporada pero también durante la misma. No hay que esperar a terminar el año si creemos que debemos cambiar algunas cosas. Un consejo: mantenedlo todo por escrito (entrenamientos, ejercicios, consejos...). La memoria del ser humano tiene un límite y nos perderemos detalles si no lo apuntamos. Además, si lo tenemos bien organizado, podemos acceder a la información que necesitamos de forma rápida y eficaz.
  Todo Entrenador ha de valorar a la hora de hacer su trabajo 7 requisitos:
Autocontrol
Dirección de equipo y de grupo
Gestión del grupo y del entorno
Habilidades y destrezas para la enseñanza
Transmitir valores: cuáles, cómo, cuándo...
Liderazgo
Otros
Vamos a hablar un poco de cada uno de ellos
  1. 1. Autocontrol
       Es fundamental saber controlar nuestras emociones, nuestras reacciones, nuestras formas de expresión y comunicación. Somos un referente y un ejemplo para los jugadores en muchos aspectos, tanto en lo positivo como en lo negativo. Hay que mantener la calma y transmitir esa tranquilidad a los jugadores. Un pequeño consejo que me dijo un entrenador que tuve de joven:
    "Siempre es mejor hacer las cosas bien, que intentar siempre llevar la razón".
    2. Dirección de equipo y de grupo:
       Tenemos que ser justos siempre con los jugadores. Tal vez lo más recomendable es que el primer día, antes de empezar el primer entrenamiento, nos sentemos con los jugadores y establezcamos unas normas básicas de comportamiento para todos los miembros del grupo, incluido el entrenador, y mantenerlas durante todo el año (asistencia a entrenamientos, puntualidad...). Debemos ser justos y cumplir las normas durante toda la temporada. Si no las respetamos, las cambiamos o hacemos excepciones, los jugadores dejarán de creer en ellas, perderán el respeto por las mismas y disminuirá la creencia y la confianza en el entrenador.
    3. Gestión del grupo y del entorno
       Tenemos que "poner los pies en la tierra" y ver dónde estamos (en un equipo de colegio, en un club de baloncesto, en un equipo profesional...). Las condiciones, nuestros actos y las consecuencias de los mismos serán diferentes en cada caso. No será lo mismo dirigir a un grupo de chicos de minibasket en un equipo de un pequeño colegio que si somos los responsables de un equipo profesional de adultos.
    4. Habilidad y destrezas para la enseñanza.
       No es suficiente con saber. Hay que enseñar y eso no siempre es tan fácil. Hay personas que saben mucho de baloncesto pero no son buenos entrenadores porque no dominan o no tienen habilidades específicas para la enseñanza. También se va aprendiendo con el tiempo. Como en otros aspectos de la vida como el trabajo o las relaciones personales, vamos cogiendo experiencia, mejorando..., lo que se conoce como "tener tablas".
    5. Transmitir valores: cuáles, cómo, cuándo...
       No sólo somos entrenadores de baloncesto. No basta con ganar o conseguir mejores jugadores. Eso es solo la mitad del trabajo. También somos personas que pasamos mucho tiempo con los jugadores y hay que saber comportarse, saber que muchas veces somos un espejo donde, sobre todo los más jóvenes, se fijan en cuanto a manera de comportarse, vocabulario, forma de vestir...). Tenemos que cuidar hasta los detalles más insignificantes.
    6. Liderazgo
       Un buen entrenador tiene que saber no sólo gestionar jugadores, sino también gestionar personas. Cada jugador es distinto, tiene sus propias habilidades, su propia personalidad, su propia evolución... Tenemos que conocerlos y empatizar con ellos, pero siempre dejando claro que el entrenador eres tú y ellos son los jugadores. Hay que mantener una cierta distancia, pero no ser totalmente inaccesibles.
    7. Otros
       Este último requisito sirve para resumir todos aquellos que no tienen cabida en los anteriores. Va desde ser un buen motivador, hasta preocuparse por ellos dentro y fuera de las pistas, conocer sus relaciones afectivas, su situación familiar y académica, etc. Siempre es recomendable conocerlos (sin agobiarles ni atosigarles), pero si haciéndoles ver que nos preocupamos por ellos.
        Para terminar y como complemento a estos 7 puntos, voy a enumerar unos pequeños consejos que a mi me han servido y que espero puedan ayudaros:
    • Seguir formándose. Ver entrenamientos, leer libros, ver páginas web, asistir a charlas, clinics...
    • Saber aplicar esas experiencias a nuestras circunstancias. No podemos copiar un ejercicio o un sistema de ataque de un equipo profesional y tratar de aplicarlo tal cual a nuestro equipo infantil porque fracasaremos ya que los jugadores no están totalmente desarrollados ni físicamente, ni en el aspecto técnico, mental...
    • Evitar ser el entrenador-colega de sus jugadores. Hay que mantener siempre cierta distancia, evitar las preferencias y los prejuicios personales. Ser justos con los chicos, preocuparse por ellos pero siempre dejar claro quien "manda".
    • No confiarse, no dejar de evolucionar, no acomodarse, ser humildes. No hay nada peor para un entrenador que ver que sus propios jugadores le demandan más interés y compromiso, nuevos ejercicios, nuevos conocimientos... Nunca sabemos tanto como para no seguir formándonos.
    • Ver entrenamientos de compañeros. Incluso del entrenador más incapaz he conseguido aprender algo: un ejercicio, una idea... ALGO.
    • Tener una buena relación con los padres, buscando su complicidad pero evitando que participen en la toma de decisiones. Yo, personalmente y aunque suene un poco mal, soy de los que creo que los padres deben dedicarse a llevar a los hijos, pagar las cuotas y animar desde la grada y nada más.
       
    Espero que alguna de estas ideas os sirvan de ayuda y os hagan reflexionar un poco.

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