domingo, 20 de octubre de 2013

COMPAÑERISMO Y AMISTAD: WADE ACEPTA EL RETO DE SER SEGUNDO, ¿PUEDE LEBRON CON LA PRESION DE SER PRIMERO?

Por Brian Windhorst
ESPN The Magazine
UN MES DESPUÉS QUE Dwyane Wade y LeBron James firmaron con el Heat en el verano de 2010, yo me senté en cuclillas adentro de un vehículo todo-terreno descapotado, que se adentraba en los arbustos de la Reserva Madiwke Game justo en la frontera entre Sudáfrica y Botswana. Era el atardecer, y una brisa fresca silbaba, justo cuando dos leones africanos se despertaban tras su siesta de todo el día. Ambos eran enormes, con más de 400 libras, con una enorme melena negra que indicaba su madurez y vitalidad. Minutos después, ellos dejaron salir rugidos simultáneos que hicieron que el vehículo vibrara y señalaron su dominio al resto de su manada - y a cuanto otro macho pudiera escucharlos.
Nuestro guía, un sudafricano que vivía en la reserva, había estado monitoreando a ese dúo. Los leones eran hermanos y recién habían expulsado a otro macho más viejo para asumir el control de la manada. Estos dos estaban en plenitud, y las cicatrices de la batalla en sus rostros indicaban la historia de todo lo que habían sobrevivido para alcanzar ese rango tan alto.
Pero esto no siguió el guión del Rey León. ¿Pueden dos leones, cerca de su madurez física, compartir una manada? ¿Puede haber más de un macho alfa? ¿Eventualmente, no tendrán una batalla por el poder? "Quizá se vigilarán mutuamente en busca de debilidades y luego decidirán", afirmo nuestro experimentado guía. "Los leones pueden traicionarse mutuamente. Pero todos tienen sus propias personalidades. Podría seguir funcionando".
No es normal que dos machos alfa co-existan - en la naturaleza o en la NBA. Eventualmente, ellos buscan por vulnerabilidades mutuamente. Es por eso que la dupla James/Wade es tan escrutinizada, incuso dentro del equipo. Durante tres años, ellos han desafiado a la naturaleza y han ganado. Pero ellos también han tenido periodos donde han batallado juntos, cuando la frustración de Wade acerca de su rola ha estado escrita en su rostro y cuando LeBron (y todos los demás) podían ver que el Heat a veces jugaba mejor solamente con un alfa en la cancha. Ahora ellos han llegado a lo que bien podría ser el punto de saturación, un cuarto año en la cima de la cadena alimenticia, luego del cual ellos pueden rescindir sus contratos al final de la temporada. Durante los próximos ocho meses, cada uno de sus movimientos será analizado minuciosamente. ¿Uno de los dos se preparará para presidir su propia manada? ¿Uno intentará expulsar al otro? ¿O todo seguirá funcionando de alguna manera?
CERCA DEL FINAL de una práctica en el campo de entrenamientos en Bahamas a principios de octubre, el coach Erik Spoelstra observa mientras su elenco de futuros integrantes del Salón de la Fama, sin camiseta y tirando hacia el mismo aro, cantando "Buffalo Soldier" de Bob Marley, que suena en el ambiente húmedo del Caribe. La vibra es relajada. Pero, con James y Wade viniendo de una carrera en postemporada donde su relación dentro de la cancha se volvió notoriamente tensa por primera vez, es difícil pronosticar si esa carrera los fortaleció o les dejó una cicatriz.
Durante las finales de la Conferencia Este, las contusiones en los huesos de la rodilla derecha de Wade, crónicamente adolorida, lo estaban molestando. Su tiro estaba plano y su elevación prácticamente estaba desaparecida. Conforme se apretó la serie contra los Pacers, parecía que James dejaba fuera a Wade. En los juegos 5 y 6, James realizó 47 disparos y Wade tuvo solamente 19. James mencionó que él sentía que estaba en "modalidad Cleveland", una referencia nada buena a sus días previos a Wade. Y Wade respondió, "Intentaremos ayudarnos uno al otro en este vestidor, y no dejar que el individuo lo maneje a su propia voluntad". Eso fue lo más cercano que estuvo su relación de resquebrajarse. Una vez que sobrevivieron a los Pacers, la estadística más evidente en los primeros seis partidos contra los Spurs era que el Heat marchaba con -56 en el marcador cuando James y Wade jugaban juntos y +48 cuando James jugaba y Wade no.
A menudo, Wade y James se refieren a ellos mismos como amigos, pero gente cercana a ellos dicen que eso no es totalmente preciso. Ellos son amigables. Pero, algo más importante es que ellos han mostrado un compromiso para trabajar uno con el otro. Es por eso que James ultimadamente tomó la decisión de confiar en Wade durante el séptimo juego contra los Pacers. Wade hizo el primer disparo del juego, y había efectuado cuatro antes de que James lanzara su primero. Wade terminó con 21 puntos, su mejor partido de la postemporada hasta ese punto; James finalizó fuerte y tuvo 32 puntos. Miami llegó a las Finales, donde James de nuevo ayudó a un Wade que batallaba para salir adelante en el séptimo juego - con 23 puntos y 10 rebotes - mientras él creaba una de las más grandes actuaciones para definir una serie en la historia de la NBA. Una vez más, ellos navegaron los momentos claves, bajo enorme presión, y mantuvieron unida la sociedad.
Pero la dinámica había cambiado claramente. Y en las Bahamas, todo mundo lo percibe. Ahora, James se siente y actúa como líder del equipo, y Wade ha aceptado su rol disminuido. "Soy la segunda opción en este equipo", dijo Wade durante el día de medios en Miami. "Sin rodeos. Digámoslo". Dado que una de las primeras acciones de Wade durante el campamento de entrenamiento inicial de los Tres Grandes en 2010 fue anunciar que él ya no respondería al apodo de "Flash" -que le había puesto Shaquille O'Neal nueve años antes -esta es una admisión enorme y obvia.
Pero la situación es mucho más fluida de lo que indica el análisis "sin rodeos". Incluso cuando Wade, de 31 años, parece reconocer que el millaje y la circunstancia han cobrado tributo, él no parece admitir que él está muy mermado como para liderar. LeBron estaría de acuerdo que Wade todavía es un alfa. Pero mientras esté presente, LeBron deja en claro que su compañero más veterano siempre será el que necesite ser educado, motivado y guiado.
"Uno de mis mayores saltos, en cuanto a mi liderazgo", dijo James, mientras su voz hacía eco en el cavernoso y prácticamente vacío salón del resort que el Heat ha transformado en un gimnasio, "es que yo entiendo percibo cosas. Lo percibo, lo sé.
"A veces, lo observo en el rostro de D-Wade", afirma james acerca del disgusto de Wade por ver que sus intentos de disparo han disminuido. "Estoy tan atento al juego que sé cuándo es el momento de darle un vistazo o que necesite conseguirle un enceste fácil porque sé que él ha estado batallando o que no ha tocado el balón durante un tiempo. Es dejarle saber que estoy al tanto de que no es fácil. Es decirle: 'Sé que a veces ocurren muchas cosas desde afuera, y te frustras. Pero no estaríamos en esta posición sin ti. Tú harás jugadas que nos ayuden a ganar'. Es acerca de dejarle saber quién es todavía: 'Todavía eres D-Wade, y no importa lo que diga la gente, todavía puedes lograr las cosas'".
Como lo demostraron los playoffs el año pasado, cuando Wade no puede lograr las cosas, ambos se frustran. Pero Wade también se molesta a veces simplemente porque ambas figuras chocan entre sí en la cancha y él, no LeBron, es el que debe hacerse a un lado. En enero, durante una sesión con la prensa, Wade fue cuestionado si extrañaba los días en que tomaba de 20 a 25 disparos por juego. Su respuesta -"Todos los días"-sorprendió a muchos.
"Veo la frustración en el rostro de Dwyane todo el tiempo durante los juegos", señala Steve Kerr, analista de TNT, quien fue compañero de Michael Jordan y Scottie Pippen con los Bulls. "Él lo supera. La victoria lo supera todo. La derrota lo empuja al suelo". En diciembre, cuando James hablaba tras anunciarse que él había sido nombrado como Deportista del Año por Sports Illustrated, Wade se quedó merodeando en segundo plano, saltando de arriba hacia abajo como un niño en busca de atención. Posteriormente, él publicó un tuit felicitando a James -junto a una foto de su portada como Deportista del Año de 2006, en caso de que a alguien se le hubiera olvidado que él ganó el galardón primero.
En otras palabras, el juego y apetito alfa de Wade no cambiará esta temporada o la siguiente. Él es una fuerza. "A veces, es frustrante, porque sé que tengo más", admite Wade. "He cambiado mi juego totalmente. He intentado hacerlo por lo que siento es lo correcto para este equipo. ¿Era lo mejor para mí individualmente? Quizá no".
A lo largo de su trayectoria de 10 años, él ha jugado con desenfreno, atacando la pintura y terminando jugadas a pesar del contacto. Él ha batallado con problemas crónicos en sus rodillas, y su estilo físico de juego solamente ha añadido al desgaste. Wade se ha cansado de discutir su estado de salud y, en un típico estado de terquedad, intenta superar el desgaste de su cuerpo. Él se reportó al campo de entrenamiento en excelente condición, en gran parte gracias a un extenuante programa de seis semanas con el entrenador Tom Grover. A menudo, programó entrenamientos a media noche con Grover, incluso cuando él había practicado más temprano ese mismo día. "Está muy en forma. Tuvo un gran campamento", dijo Spoelstra acerca de Wade. "Intenta ganar cada repetición".
LeBron adora eso. Le encanta cómo, cuando las apuestas estaban en su punto más alto, en los tres séptimos partidos que el Heat tuvo que sobrevivir para ganar los últimos dos títulos, Wade promedió 22 puntos y ocho rebotes. Él valúa mucho los dos juegos en la semifinal del Este 2012 en Indianápolis, cuando ellos se combinaron para 139 puntos, para pulverizar el intento de sorpresa de los Pacers, y el cuarto partido en San Antonio el pasado junio, donde estaban obligados a ganar y anotaron de forma conjunta 65 puntos para salvar la temporada. Eso era lo que componía sus sueños de 2010. Pero existe la duda si esa buena voluntad podrá sobrevivir otra temporada.
LA HISTORIA SUGIERE QUE SERÁ muy difícil mantener el orgullo intacto. El Heat 2013-14 intentará lograr algo que ninguna otra franquicia ha hecho desde los Celtics entre 1984 y 87: llegar a una cuarta final de conferencia consecutiva. Las otras supuestas dinastías se han desvanecido luego de tres años por varias razones, pero la mayoría eran naturales: los jugadores se agotaban física o mentalmente; envejecieron; o las estrellas comenzaron a pelearse entre ellos o con la gerencia. El pleito Kobe Bryant/O'Neal cortó la oportunidad para una racha histórica. Jordan y Pippen pudieron haber conquistado cuatro títulos en fila, pero para 1998, Pippen se había cansado de ganar menos dinero, y sus demandas para ser canjeado fueron la ficha de dominó que derribó toda la dinastía. La sociedad Bryant/Dwight Howard nunca despegó, porque las lesiones evitaron que ellos cazaran juntos.
"Lo que ocurre en Miami, no pienso que haya ocurrido jamás en la liga", señala el periodista Sam Smith, galardonado por el Salón de la Fama quien fue testigo de la era Jordan/Pippen. "Scottie siempre estuvo en segundo plano y nunca tuvo que dar un paso atrás para hacerle un lugar a Michael y Michael nunca le hizo lugar a nadie. Wade había sido un mejor jugador que LeBron, más celebrado y más exitoso. Cuando estuvieron juntos, él realmente tuvo que hacerse hacia atrás. Si Wade sigue siendo amigo de LeBron, él es una persona mucho mejor de lo que yo ya sabía que era".
Pat Riley, presidente del Heat, reunió a James y Wade y quizá se encuentre en la posición para tener que reclutarlos de nuevo el próximo verano. Él no puede predecir el humor que predominará si el Heat no gana un tercer título o, como señala Kerr, algunos de los muy arraigados problemas de compatibilidad emergen. Pero él suena confiado que ambos jugadores entienden lo que está en juego.
"Dwyane se da cuenta de que juega al lado del mejor y que en los momentos más cruciales, el balón estará en manos de LeBron", afirma Riley. "Y se da cuenta de que eso no marca una diferencia. Si ellos siguen ganando y se aseguran que esa es su prioridad número uno, serán recordados como una de las mejores duplas en la historia. El reto es mantener el rumbo, y seguir convirtiéndose en los padrinos de los hijos del otro".
Kerr no está convencido que ellos están listos para el reto. "Es difícil para los equipos el conservar su ventaja", dice. "Te fatigas mentalmente por lidiar con la presión. Las preguntas comienzan a desgastarte y comienzan a molestar a la gente". Riley lo pone de otra forma: "Tenemos un pequeño obstáculo que librar el siguiente año".
Por ahora, James y Wade siguen luchando contra la naturaleza. "Si yo fuera alguien egoísta, entonces este equipo nunca se hubiera armado, nunca hubiera funcionado", señala Wade. "LeBron y yo somos alfas, y hemos aprendido a compartir".

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