martes, 3 de abril de 2012

PURITANOS Y MALSANOS: CARMONA NO ES CARMONA"

Por Federico Henriquez Gratereaux.
Es conveniente que los viejos hablen a menudo con los jóvenes.  Los viejos ven las cosas desde la privilegiada perspectiva de su vejez, desde la experiencia de sus muchos años. Los jóvenes, en cambio, están acumulando experiencias a partir del mundo que les ha tocado vivir.  Deben afrontar nuevos retos en condiciones distintas a las del pasado. El mundo se renueva continuamente con el paso de las generaciones: abuelos, padres, hijos, en permanente sucesión, conforman la historia universal.  ¿Qué dicen los jóvenes dominicanos de hoy? ¿Qué opiniones tienen acerca de la sociedad en que nacieron?  ¿Qué ideas se han ido formando sobre los políticos, las profesiones, los negocios?
En primer lugar, dicen sentirse “rodeados de inseguridad”.  No se refieren, primariamente, a la “inseguridad ciudadana”, que también es un espinoso problema si tenemos que salir de noche para ir al aeropuerto.  No; ellos estiman que nada es hoy compacto, firme, seguro; que no hay criterios sólidos en qué apoyarse.  Los “viejos respetables” ya no son viejos respetables; son verdaderos sinvergüenzas capaces de violar niños; a los banqueros del pasado los hombre ahorradores les entregaban su dinero, confiando que lo invertirían bien y les garantizarían el retiro para la vejez.  Ya no es así, dicen; ni los hombres maduros son ahorradores, ni los banqueros les inspiran confianza.
“Carmona no es Carmona”; el conocido pelotero porta documentos de identidad que no son suyos; algunos médicos dedicados a la cirugía reconstructiva actúan sin preocupaciones éticas, sin cuidados científicos, sin respeto por las vidas ajenas. El policía, en lugar de ser visto como agente protector, representante “del orden público”, es considerado por los jóvenes un peligroso cómplice de los delincuentes.  No encuentran asideros para respetar ancianos, banqueros, cirujanos “teto-barrigo-nalgólogos”, policías.
Se ha dicho que a las épocas “puritanas” siguen épocas de permisividad o “licencia total”; que el exceso de “puritanismo” engendra gran cantidad de hipocresía; las denuncias contra la hipocresía, a su vez, dan lugar a la extrema licencia.  Los “puritanos” viejos producen los “malsanos” nuevos, afirman ciertos jóvenes atrevidos.  Los políticos se clasificaban antiguamente según su ideología, su valor personal,  capacidad administrativa, patriotismo, amor al progreso colectivo.  Ahora se clasifican por: rapidez en hacer fortuna, habilidad para preparar trampas.

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