martes, 24 de abril de 2012

LAGUNEROS DEPENDEN DE DUO GASOL-BYNUM: CALIENTES DE SALUD DE WADE

Arma principal: el dúo de gigantes estelares. Todos hablan deKobe Bryant, y juro que los entiendo: es difícil no verlo como el ingrediente clave de la fórmula cuando es, desde hace años, el mejor definidor de partidos de NBA. Pero los Lakers son candidatos por su dúo de gigantes: Pau Gasol y Andrew Bynum le dan al equipo de Mike Brown lo que los demás no tienen. Si Los Angeles comprende este punto, puede volver a ser un equipo de campeonato. Ramon Sessions le ha dado un vértigo increíble al equipo, pero hay que saber aprovechar a estos hombres en el poste bajo. Sin Kobe, fuera por lesión, lo lograron. ¿Podrán hacerlo con Bryant en la estructura? Es la pregunta de todos. Resolver ese acertijo puede significar volver a ver un desfile rondando el Staples Center.
Kryptonita: el desgaste y la falta de profundidad. Mike Brown hizo lo que nadie esperaba de él en esta temporada: jugó como lo haría Phil Jackson sin ser el Maestro Zen. ¿Cómo es esto? Simple, se esperaba que Brown haga un equipo profundo, pero sin embargo volvió a caer en el embudo de darle demasiados minutos a sus jugadores titulares. Esto, visto de otro modo, es caminar por una cornisa con cocodrilos esperando en el vacío. Tarde o temprano, se va a pagar. Los Lakers tuvieron que quitar a Kobe en los últimos partidos y tuvieron la suerte de no sufrir una baja considerable de Gasol o Bynum, lo que hubiese sido el adiós a la temporada. El problema de esto es el desgaste y algo adicional: si los suplentes no juegan, el equipo se hace corto. ¿Han visto lo que hacen el resto de los contendientes? Observa el jardín del vecino y tendrás algunas respuestas de lo que pasa con los Lakers en una temporada desgastante de 66 partidos.
Arma principal: juegan sin presión. Podríamos caer en la defensa o en el talento de su Big Three, y todo podría ser aceptable. Pero ya hemos visto lo que ha pasado con el Heat, o mejor dicho con LeBron James en los cuartos decisivos de los juegos más trascendentales. En este campeonato, por diferentes factores, Miami se ha sacado ese yunque de carga de la espalda y figura como un candidato más dentro del lote. Incluso, nadie lo ve como máximo favorito en la discusión. Por lo tanto, esta cuestión psicológica del juego puede empujar al Heat al campeonato que se le negó el año pasado. 
Verán, LeBron James siempre será LeBron James. Si logra acoplar su mente al talento punzante de Dwyane Wade -si es que este último se recupera de sus recurrentes y diversas lesiones- tiene todo para ganar. Repito, los Beach Boys son observados, pero ya no se gesta la locura de la temporada pasada cuando entran a una cancha. Lo peor, aquí, ya ha pasado. Teniendo en cuenta quiénes son los actores dentro del combo, Erik Spoelstra puede respirar tranquilo antes de arrancar el período más caliente de la temporada.
Kryptonita: el desgaste y dos posiciones clave: el base y el centro. El Heat ha sufrido lesiones de sus jugadores insignia por el calendario ajustado de 66 partidos. Sigue sin encontrar la fórmula para hacer al equipo profundo y poco dependiente de su Big Three. De todos modos, la única verdad es la realidad: suena difícil que a esta altura puedan abstraerse del talento de su terceto maravilla para encontrar armas en el fondo del placard. El Heat es y será esto, pero habrá que ver hasta qué punto puede disimular el desgaste. Respecto al base y al centro, siguen siendo focos de análisis: Norris Cole está rindiendo pero es un novato, y los playoffs son otra cosa. Joel Anthony es un gran jugador defensivo, pero por momentos Chris Bosh puede necesitar algo de colaboración con el balón en las manos, sobre todo para no recargar tanto el juego en el perímetro. ¿Udonis Haslem? ¿Ronny Turiaf? ¿Dexter Pittman? Todo puede ser, pero por el momento tienen la etiqueta de ilusiones, no de realidades. Hay que jugar, entonces, con este panorama.

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