lunes, 23 de abril de 2012

GUILLERMO CELIS: "LA HORA DIFICIL EN BOSTON

BOSTON -- Aficionados y Fanáticos al "Rey de los Deportes": Cuando la jornada festiva del viernes llegó a su fin en Fenway Park, miles de aficionados a los Medias Rojas pensaban que habían sufrido una de las más dolorosas derrotas de su historia. Después de todo, no cualquier equipo puede presumir de que su estadio cumple 100 años, y el hecho de que sus eternos rivales les "apedrearan el rancho" en plena celebración del centenario, ya era suficiente para sentirse avergonzados.
Pero por esos caprichos beisboleros que a veces no se entienden, 24 horas más tarde estaban ya sufriendo de un descalabro mucho más doloroso que el anterior. El perder una ventaja de 9-0 luego de 5 entradas, para terminar cayendo 15-9 al final, habla muy mal del equipo, máxime tratándose de que los Yankees remontaron el marcador anotando siete carreras en dos innings consecutivos.
Bobby Valentine
AP Photo/Duane Burleson
Valentine tiene la confianza de la gerencia de Boston... por ahora.

La gente en el estadio y en los medios de comunicación pide ya la cabeza de Bobby Valentine y algunos hasta se atreven a exigir el regreso de Terry Francona como manager, pero a unos minutos de haber terminado la debacle, el Gerente General, Ben Cherington, se encargó de matar las ilusiones de todos esos ingenuos, señalando que el pitcheo del equipo tiene que mejorar y existen formas para lograr esa mejoría, al mismo tiempo que aseguraba que su nuevo dirigente cuenta con todo el apoyo de la directiva.

Es fácil que la gente pretenda cortar el hilo por lo más delgado, máxime cuando se trata de un manager que vino a sustituir a alguien que era un personaje "sagrado" para la Nación de los Medias Rojas, pero luego de ver la debacle sabatina, las conclusiones no son difíciles de sacar.
La ofensiva de Boston conectó 16 imparables. Con excepción de Kevin Youkilis, que salió temprano del juego tras recibir un pelotazo, todos los demás en el line up se fueron con al menos un hit. El bateo con hombres en posición de anotar también llegó (.467), y en conjunto, la ofensiva del equipo es la tercera mejor en porcentaje en toda la Liga Americana, además de quinta en imparables conectados, primera en dobletes y quinta en carreras producidas.
Pero al dar vuelta a la página y revisar el pitcheo, la historia cambia dramáticamente, pues nadie los saca del sótano, no sólo del joven circuito, sino de todas las Grandes Ligas. Su efectividad colectiva de 6.68 habla por sí sola, y lo que vimos el sábado de Vicente Padilla yAlfredo Aceves, que en conjunto sacaron un solo out, permitiendo 10 carreras entre ambos, es simplemente la indicación principal de lo que no está funcionando en el equipo.
Los abridores han tenido pocas actuaciones rescatables y una de ellas fue la del venezolano Felix Doubront que, tras imponerse de forma clara a su paisano Freddy García en el duelo monticular, simplemente vio como sus compañeros del bullpen tiraban por la borda su nueva actuación.
Bobby-V tiene que encontrar rápidamente una solución a ese crucigrama que el pitcheo le ha representado, porque de lo contrario, no habrá más argumentos para que Cherington le siga dando su apoyo. El experimento de Bard en la rotación y Aceves como cerrador no ha funcionado, así como tampoco trabajó el de Melancon, que hoy ya ni siquiera se presenta a trabajar en Fenway Park.
¿Porqué no acudir a la fórmula que era "lógica" cuando terminaba el campo de entrenamiento?
Hay que admitirlo, Valentine quiso inventar y el tiro le está saliendo por la culata. Si el clamor popular era comenzar con el "Patón" Aceves en la rotación de abridores y mantener a Bard como cerrador tras la partida de Papelbon, es hoy más que nunca el momento de ceñirse a ese guión y dejar de inventar nuevas fórmulas.
Valentine tiene el apoyo de sus jefes, pero si los resultados siguen siendo negativos, y las derrotas tan dolorosas como las del sábado, esa paciencia se agotará muy pronto. Es momento de dejar de ser protagonista y querer inventar el beisbol, a favor de salvar el trabajo.
Para el último de la serie, la misión de los Red Sox luce todavía más complicada, pues enfrentar a C. C. Sabathia tratando de evitar la barrida ante los Yankees en el fin de semana de celebración del centenario del Fenway Park y con el ánimo por los suelos, parece "misión imposible".
Pero los patirrojos tienen a un aliado secreto que trabajó a su favor el domingo. Hoy más que nunca, pidieron al "dios de la lluvia", y este les concedio su deseo, de finiquitar de una vez ésta permanencia en casa. El equipo viajará a Minnesota en donde lejos de su público, enfrentará a otra de las novenas que tienen muchos problemas en este arranque de campaña, lo que parece ser como una bebida alcohólica para los Medias Rojas, ya que no curará los daños, pero al menos les hará olvidar un fin de semana que debió ser uno de los más importantes en la historia de la franquicia, pero terminó siendo uno de los más dolorosos en Fenway Park.

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