viernes, 11 de noviembre de 2011

JUSTIN VERLANDER: EL FAVORITO ABSOLUTO PARA OBTENER EL CY YOUNG

Justin Verlander representa la mayor interrogante de los premios del 2011 y está consciente de ello.
El derecho de los Tigres ha llegado a conocer el proceso por el que pasan los cronistas, los demás peloteros y otros votantes a la hora de otorgar reconocimientos tras la conclusión de la temporada regular. En momentos libres durante la postemporada, el lanzador habló acerca del tema con varios cronistas.
La discusión pública sobre el Jugador Más Valioso arderá hasta que se anuncien los resultados; el debate sobre el premio Cy Young se resolvió hace tiempo.
De no ser por un cuadrangular de David de Jesús en el noveno inning en un juego contra los Atléticos el 23 de septiembre, Jered Weaver de los Angelinos hubiera terminado con una mejor efectividad de Verlander. Y si Weaver hubiese hecho la apertura que tenía programada para la última semana de la campaña - fue descartado una vez que Los Angeles fue eliminado para evitar el desgaste innecesario de su brazo - podría haber superado a Verlander por el título de efectividad con apenas 1.1 entradas sin recibir anotaciones.
Nada de eso sucedió y Verlander se convirtió en el 12mo lanzador en los últimos 50 años que completa la Triple Corona de pitcheo. Cada uno de los últimos 11 pitchers que ha logrado dicha hazaña ha ganado el Cy Young, incluyendo Sandy Koufax, que se llevó el galardón tres veces cuando se otorgaba sólo uno en Grandes Ligas en lugar de uno en la Americana y otro en la Nacional.
Los demás no solamente ganaron el Cy Young, sino que lo hicieron de manera rotunda. El único del grupo que no recibió un voto unánime para el premio fue Roger Clemens, que acaparó 25 de los 28 votos para el primer lugar en 1997 tras su primera campaña con los Azulejos. Randy Johnson, que terminó con un ponche menos que Clemens, recibió dos de los otros tres votos. El último fue para el cerrador de los Orioles, Randy Myers, cuyo equipo terminó con el mejor récord en la Liga Americana.
Por su parte, Verlander jugó un papel clave en una temporada que le puso fin a la sequía de título divisional de Detroit - tuvo marca de 14-1 contra equipos de la División Central de la L.A. - por lo tanto el argumento de lanzar por un equipo ganador y la contribución del pitcher en discusión favorece a Verlander. Weaver se perfila como favorito para terminar en segundo lugar junto a James Shields de Tampa Bay, que lanzó la ruta 11 veces - incluyendo cuatro blanqueadas - y terminó con 16 victorias por un equipo de los Rays que desafió todas las expectativas al ganar el Comodín de la L.A. También se espera que el zurdo CC Sabathia, que se apuntó 19 victorias y ponchó a 230 rivales por los Yankees, reciba apoyo.
Verlander encabezó a los lanzadores de la Liga Americana con 24 victorias, promedio de carreras limpias de 2.40 y 250 ponches, convirtiéndose en el primer serpentinero del Joven Circuito que encabeza la liga en las tres categorías desde que el venezolano Johan Santana lo logró con los Mellizos en 2006. Desde Hal Newhouser en 1945, ningún lanzador de los Tigres había logrado la hazaña.
De hecho, ningún pitcher de la L.A. había terminado con tantas victorias desde que Bob Welch se apuntó 27 por los Atléticos de Oakland en 1990. Ningún lanzador de Grandes Ligas había tenido semejantes números en la misma temporada desde Randy Johnson por los Diamondbacks del 2002 y ninguno en la Americana desde Vida Blue por los Atléticos en 1971.
Verlander también encabezó la Liga Americana con 251 entradas de labor y un promedio de bateo en contra de .192.
Si la habilidad para intimidar se pudiera cuantificar, Verlander posiblemente hubiese encabezado la liga en ese aspecto también. Con una recta de 100 millas por hora, un comando preciso y la convicción que ningún bateador debe conectarle si ejecuta sus pitcheos correctamente, lo hicieron el lanzador más formidable en Grandes Ligas.
"Desde un punto de vista personal, fue un año increíble", dijo Verlander la semana pasada, cuando fue elegido Jugador del Año por la Asociación de Peloteros de las Grandes Ligas. "Trabajé mucho para esto y les dije en más de una ocasión que si esperas cosas grandiosas, no te deben sorprender. Siempre he esperado lanzar de esa manera. Aún no me sorprende que lo logré".
Lo más destacado de su campaña fue el juego sin hit ni carrera que lanzó el 7 de mayo en Toronto, partido en el cual sólo un boleto a J.P. Arencibia impidió lo que hubiese sido un juego perfecto. Su asombro fue lo cerca que estuvo de volverlo a hacer. En si siguiente apertura contra los Reales, lanzó 5.1 entradas sin permitir hits. En un compromiso contra Cleveland en junio, no cedió imparables hasta el octavo inning.
El 31 de julio, en el Comerica Park, llevó otro partido sin hit ni carrera hasta la octava entrada. Los Angelinos eran los visitantes y el lanzador contrario era Weaver. Para algunos jugadores de los Tigres, ese fue el día en que comenzaron a creerse capaces de derrotar a cualquiera. En retrospectiva, fue el día que los argumentos para el Cy Young de la Liga Americana se tornaron a favor de Verlander.

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