martes, 19 de julio de 2011

PABLO LASO ENTRENADOR REAL MADRID: "NINGUN ENTRENADOR METE CANASTAS"


Por FAUSTINO SÁEZ - Madrid - 04/07/2011 
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Superado el ajetreo, Pablo Laso (Vitoria, 1967) reflexiona sobre su regreso al Real Madrid, ahora como entrenador. Huye de artificios, separa lo fundamental de lo accesorio y sitúa el trabajo como la esencia de su ideario.
"El club tiene los pies en el suelo, pero intentará fichar a los mejores"
Pregunta. Se le nota con mucha confianza.
Respuesta. Me caracterizo por tener las ideas bastante claras. Si no me hubiera visto preparado para este reto, no lo habría aceptado. Tengo muchísima ilusión, creo en el grupo de jugadores, en la estructura del club... Todos me han transmitido las ganas de que el equipo vaya bien y eso me da muchísima fuerza y tranquilidad.
P. Le presentaron como "un hombre de la casa" ¿Qué hay detrás de esa expresión?
R. Significa conocer dónde llego y los valores de este club. El que ha jugado o ha pasado por aquí sabe que el Madrid marca. Eso es tener una parte importante ganada. Me decía Clifford Luyk que esa experiencia con la que yo llego a otros les cuesta un mundo conseguirla.
P. ¿Qué le ha pedido y qué le ha ofrecido el club?
R. Este club no necesita pedir nada. El nombre ya te exige. No necesitas que nadie te diga las obligaciones. Haremos alguna incorporación para equilibrar la plantilla. La idea es mejorar y competir.
P. ¿Qué aportará usted?
R. Normalidad. En la misma temporada se ha pasado del éxito de alcanzar la final four europea al fracaso de caer en la ACB. Ni todo es tan bueno ni todo es tan malo. Mi obligación es analizar el conjunto, ser frío e intentar cometer los menos errores posibles.
P. ¿Su llegada implica un proyecto menos ambicioso que el anterior o que otros posibles?
R. Salvo que fiches a Phil Jackson, nunca serás ambicioso. Cuando el club me elige a mí es porque tiene muy claro lo que quiere. Ni fichando a los 10 mejores jugadores de Europa ni a grandísimos entrenadores como los que han pasado por aquí te garantizas el éxito. Ningún entrenador mete canastas. El entrenador es una pieza más de algo que tiene que funcionar colectivamente y en la misma dirección.
P. Solo en la última década, el Madrid ha devorado a técnicos del prestigio de Scariolo, Maljkovic, Messina...
R. A Plaza también. Joan llegó aquí como entrenador ayudante y ha sido el último en ganar títulos. Los otros tienen más nombre que Joan, pero el último que ganó la Liga fue él. La exigencia es muy alta y hay circunstancias que los entrenadores no podemos controlar. Salvo Ettore [Messina], que decidió dimitir. Para el club fue un palo grandísimo. Es una decisión muy valiente, pero muy dura porque significa que no dominaba la situación y se sentía indefenso. Yo también dejé este club a mitad de temporada, cuando era jugador, porque no creía en lo que se estaba haciendo.
P. La temporada pasada estuvo llena de altibajos. ¿Cómo se pueden corregir?
R. El equipo debe ser más constante en su juego en la defensa y el ataque. Necesitamos agilidad. Tengo jugadores rápidos, polivalentes, y hay que aprovecharlo y ser poco previsibles. Intento que mis equipos tengan su patrón de juego, pero que sean capaces de sorprender al rival.
P. Confirmado el cierre patronal, si le dieran a elegir entre los cinco españoles que juegan en la NBA, ¿a quién ficharía?
R. Ficharía a los cinco, pero sobre todo al que mejor cuadre en mi equipo. Ahora mismo tengo dos bases y muchos pívots.
P. Luego a Rudy Fernández...
R. Por eliminación [sonríe].
P. ¿Hay posibilidades?
R. El club tiene los pies en el suelo, pero si puede fichar a los mejores va a intentarlo. También está la crisis del baloncesto griego. Hay que tener una visión global y buscar lo mejor.
P. ¿Le gusta la Caja Mágica?
R. No la conozco. La temporada pasada jugamos en el Telefónica Arena y nunca he estado allí. El club está trabajando para mejorarla porque sabe que es un tema que ha creado distanciamiento.
P. ¿Cómo se vendería ante los aficionados?
P. No sé si soy buen vendedor de mí mismo. Pero les puedo asegurar que se van a encontrar con un equipo trabajador. A partir de ahí, intentaremos hacer un juego más atractivo. Es una afición exigente. Aparte de ganar, pide otras cosas y la intención es que vuelva a sentir el equipo como algo suyo, recuperar el protagonismo que siempre ha tenido.

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